El calderín no genera aire, lo almacena. Para un profesional, 6-24 litros bastan para clavadoras. Para pintura o herramientas de impacto, recomendamos mínimo 50 o 100 litros. Un calderín más grande permite que el motor descanse más, evitando el sobrecalentamiento y garantizando un flujo constante de aire en tareas exigentes.